Adiós Laureano, hasta siempre.

Por Carlos Rubio Orea.

En Agosto hizo un año que nos despedimos de Daniel Sastre "Zano", compañero, hermano pequeño, espíritu rebelde y libre, que dejó un gran vacío.

Hace apenas un mes, Laureano Sastre, su tío, y profesor de (probablemente) un tercio de los interioristas en activo de Madrid, nos ha dejado también.

Conocí a ambos en la Escuela de Artes Decorativas de Madrid, primero a Laureano, que fue mi profesor de proyectos los dos primeros cursos, y años después a Daniel, que fue a su vez alumno mío en 1998. Tío y sobrino han pesado mucho en mi vida. El inicio de estos locos años 20, cumplidos mis 45, dividirá mis recuerdos en un antes y un después.

Recuerdo perfectamente mi primera clase con Laureano Sastre. Eran finales de septiembre de 1994, y se presentó en clase un energúmeno bajito y barbudo, hiperactivo y con la mala leche subida. Trepó al pequeño estrado ubicado en la cabecera de la clase de primero, la que daba a la calle Salustiano Olózaga, y empezó a mover la tiza sobre la pizarra. Tardó 3 minutos en atraparme, y ya no me soltó en años. Me quedé con la boca abierta ante la soltura de su mano alzada, haciendo esquemas en planta y bocetos en perspectiva, y me dije a mi mismo que yo algún día querría ser él.

No era un profesor fácil de contentar. Hizo llorar a más de uno. Otros abandonaban el aula despavoridos y salían a tomar el aire, intentando disipar la frustración y el enfado. Recuerdo muy bien aquel "Señorita, cásese y tenga muchos hijos." que le soltó a una alumna, que por suerte se lo tomó a risa. Y a pesar de todo, todo el mundo lo adoraba y respetaba. Quien más y quien menos dábamos por hecho que el genio tenía sus peculiaridades, y lo aceptábamos con resignación. Aún hoy, si quiero poner a prueba uno de mis diseños pienso en lo qué me diría Laureano. Y es que "Sastre" no tenía ningún inconveniente en descerrajarte un "Caballero, esto es una mierda". Podías confiar en su sinceridad.

Durante el segundo año hicimos cierta amistad. No es que fuésemos íntimos, pero hablamos de todo un poco durante un viaje de estudios a Barcelona, y poco a poco fui considerándolo cada vez más mi "maestro" - así me refiero siempre a él cuando les cuento a mis alumnos las batallitas de entonces. Ese mismo año me invitó a asistir a una charla sobre Rembrandt en su estudio de pintura. La impartió él, y de paso pude conocer su otro lado, el tenebroso Sasgorembus, genio renacentista creador insaciable, tan crítico con su propia obra como con nuestros modestos bocetos a rotulador.

La relación de Laureano con el diseño fue del amor-odio al odio-odio. Ya al final lo enseñaba, pero no creía en él. "En esta profesión, o te haces rico antes de los 40 o estás jodido" me decía desayunando antes de las clases en el bar de al lado. "Yo si pudiera me pasaría 20 horas pintando, pero la vida te llena de compromisos y no tienes más remedio que estar todo el día jodido". Era un profundo insatisfecho, y a la vez, un hombre agradable, bueno y cariñoso. "¿Cómo estás chato? No sabes cómo me alegro de que te vaya bien." - me decía cuando nos encontrábamos en el portal. Tuve la enorme suerte de contar con él como compañero de claustro durante más de una década.

¿Cuántos somos? No conozco las fechas con exactitud, pero tengo entendido que Laureano comenzó a dar clase en la EADM a principios de los 70, y se jubiló sobre 2014. Más de 40 años formando profesionales del interiorismo. Calculando a groso modo, han podido pasar por sus clases entre 2500 y 3000. Algunos de la talla de Tomás Alía, David Pérez o Juan Luis Requena. La mitad del claustro de profesores de Insenia aprendió de su mano. ¿Cuánto le debe el interiorismo a Laureano Sastre? ¿Qué influencia ha tenido en nuestras vidas y en nuestras profesiones?

Desde estas páginas, insto a los que fueron sus alumnos y a las instituciones que representan al sector, a organizar un homenaje en recuerdo del Maestro. No dejemos que quien tanto nos dio se vaya en silencio de nuestras vidas y de nuestro recuerdo. Ojalá lo hubiésemos hecho en vida. Hemos llegado tarde, otra vez.

DEP Laureano Sastre Fierro "Sasgorembus"


Libro de Firmas


Pilar Morales Antequera

Cariño, respeto y admiración.

Estos son los sentimientos que tengo cuando pienso en Laureano Sastre.

Mi profesor de proyectos en la EADM, y compañero de claustro durante muchos años.

Siempre tensando la cuerda, cuando llegaba el momento de hablar conmigo y me devolverme el proyecto que había corregido, contenía la respiración, hasta que en más de una ocasión veía escrito en mayúsculas en la portada "excelente", y ya podía respirar, pensando que todo el trabajo realizado tenía su recompensa.

Siempre será mi querido profesor.


Eva García Jimena

Mi promoción fue la última que cursó en la calle Salustiano Olózaga y ciertamente, Carlos, has clavado el recuerdo que tenía de Don Laureano Sastre. Un profesor como la copa de un pino pero, según mi propia experiencia, en ocasiones también una "apisonadora moral", jeje.

He tenido poco contacto con la Escuela una vez finalizados los estudios pero podéis contar conmigo para el merecido homenaje que deberíamos hacerle. Muchas gracias por transmitirnos tus conocimientos, Sastre. DEP. 


Mario Bachiller Ayllón

Gran profesor con un gran carácter. Apenas coincidí con él un par de años, 2009 - 2011 en EADM, pero aprendí mucho de él y con él. Fue un gran maestro el Señor Sastre. Descanse en paz.